Abuelos Poetas


Cantos de Amor y Vida

OLVIDO

Juraste no olvidarme, y ya tu enojo
del dulce afecto rompe las cadenas,
para dejarme hundido entre las penas
y de tu olvido en el mortal despojo.

Juraste no olvidarme, y de tu boca
floreció del amor el verbo santo,
sin prever que vendría el desencanto
tras la ilusión de una quimera loca.

Juraste no olvidarme. ¡Pobre niña!
El alma tuya errante y veleidosa,
va buscando, —inquieta mariposa—
miel y más miel en la feraz campiña.

Yo fui de la campiña el lirio abierto
de la mañana, al resplandor pristino.
Tú fuiste mariposa; mi destino
era brindarte miel, soñar despierto.

Buenos Aires - 1911

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