No es sólo sembrador el que arroja la semilla
que en nupcias con la tierra nos da la maravilla
de la mies nutricia o la vid del fruto deleitoso,
bienestar y alegría del pueblo numeroso.
Lo es también el sabio que abstraído y silente
busca su panacea a la multitud doliente,
el poeta, el artista, el filósofo, que verdad
y belleza procuran a la ansiosa humanidad.
Y además el que saca y forja el útil metal
o la máquina mueve en el campo laboral;
porque todo es siembra, porque cerebro y brazo
deben unirse en la cruzada en estrecho abrazo.
Hermanados vayan pues en el andar del mundo
que así será completo todo quehacer fecundo.
→ Hermanados en el esfuerzo fecundo