Tranquilo; el ideal del visionario
en su pupila límpida esplendía
frente a la turba vil que se movía
al impulso de un odio sanguinario.
Resignado; camino del Calvario
do lo arrastraba esa avalancha impía
el Redentor de un mundo sonreía
fuerte y sereno ante el rencor gregario.
Sus ojos puestos en Dios y su alma
toda llena de amor por los humanos
se decía: “es ganar excelsa palma
morir en cruz.” Y torpes sus hermanos
al proceder como Caín, hicieron
un Dios de ese Jesús que escarnecieron.
Hermanados en el esfuerzo fecundo
→ Via Crucis